UN NUEVO GOLPE

Un nuevo golpe, una misteriosa enfermedad.

Además de las consecuencias de una guerra reciente, de los miles de desplazados -muchos de ellos niños-, de las hambrunas, de la falta de higiene por causa de la necesidad imperiosa de agua potable, de la muerte de los animales y de las cosechas arrasadas por las inundaciones y la tensa situación política, aparece un nuevo problema en Sudán del Sur: una misteriosa enfermedad.

Según informan noticias recabadas por la ABC News, y la BBC, la Organización Mundial de la Salud (OMS) está investigando, en Sudán del Sur,  una enfermedad misteriosa, cuyo  origen es desconocido y que ya ha causado más de cien muertos. El foco del contagio se encuentra en la zona de Fangak que se esta situado al norte del país. El Ministerio de Salud de Sudán del Sur, en un comunicado recogido por ABC News, informa de que la mayoría de los fallecidos son niños de 1 a 14 años y también algunos ancianos. Esta misteriosa enfermedad suma un problema más a Sudán del Sur, que todavía experimenta las secuelas de una guerra civil que se extendió de 2013 a 2020.

Los síntomas de esta enfermedad, todavía desconocida, son tos, diarrea, fiebre, dolor de cabeza, dolor en el pecho, dolor de articulaciones, pérdida de apetito y debilidad general. 

Según un alto responsable de la zona, un equipo de la OMS ha viajado a Fangak para investigar esta enfermedad. “Decidimos enviar un equipo de respuesta rápida para que fuera a realizar una evaluación de riesgos y una investigación; entonces podrían recoger muestras de los enfermos, pero provisionalmente la cifra que obtuvimos fue de 89 muertes”, declaró días atrás a la BBC Sheila Baya, de la OMS. Además, explicó el equipo de científicos tuvo que llegar a Fangak en helicóptero debido a las graves inundaciones. La OMS, que ya se ha ido del país, todavía no ha comunicado sus avances a las autoridades locales excepto que se ha descartado que la enfermedad corresponda a un brote de cólera. Según el medio británico, BBC News, se investigó primeramente esta posibilidad debido a que Sudán del Sur ha sufrido severas inundaciones en meses recientes y los expertos pensaron que ésta podría ser una posibilidad. Aunque no se trate del cólera la organización Médicos Sin Fronteras comenta que las inundaciones en Sudán del Sur son “una tormenta perfecta” para el brote de numerosas enfermedades. Un buen abastecimiento de agua potable es imprescindible para evitar muchas de ellas y tratar otras con seguridad.

El comisionado del condado de Fangak, el señor Biel Boutros, confirmó que varias organizaciones no gubernamentales han comenzado a enviar ayuda humanitaria, parte de la cual consiste en la instalación de clínicas ambulatorias en las que se atiende a los enfermos, además de suministros médicos para las mismas.

El agua es vida pero en Sudán del Sur…

“La gente no tiene suficiente agua ni opciones para almacenarla, y no hay recogida de basura, mientras que las cabras y los perros muertos se pudren en los sistemas de drenaje”. “Con las condiciones empeoradas por la afluencia de los recién llegados [a los campamentos], la gente corre un mayor riesgo de brotes y enfermedades transmitidas por el agua, como la diarrea acuosa aguda, el cólera y la malaria”.

“Estamos muy preocupados por la desnutrición, ya que los niveles de desnutrición aguda severa duplican el umbral de la OMS, y el número de niños ingresados en nuestro hospital con desnutrición severa se ha duplicado desde el comienzo de las inundaciones”, dijo La organización Médicos Sin Fronteras.

En el estado limítrofe de Unity, además, las graves inundaciones han aumentado la propagación de enfermedades como la malaria y han provocado la desnutrición de los niños debido a la escasez de alimentos, advirtió Lam Tungwar Kueigwong, ministro de Tierras, Vivienda y Servicios Públicos del estado.

También el petróleo de los campos de la región ha contaminado el agua, provocando la muerte de animales domésticos.

Hasta el momento las inundaciones en el norte de Sudán del Sur han impedido a las comunidades acceder a los suministros de alimentos y otros productos vitales. Mas de 700.000 personas se han visto afectadas por las peores inundaciones en el país desde hace casi 60 años.

Nicholas Haysom, jefe de la misión de mantenimiento de la paz de la ONU en Sudán del Sur, visitó semanas atrás la ciudad de Bentiu, y describió la situación como “nefasta”. Afirmó que las aguas de las inundaciones no ceden y que cientos de miles de personas siguen desplazadas.

Asimismo, advirtió que las consecuencias podrían ser desastrosas en términos de inseguridad alimentaria, falta de atención sanitaria, educación y riesgo de enfermedades transmitidas por el agua.

Sin tregua

En Sudán del Sur parece no haber tregua para la edificación de un joven país con tantas expectativas pero que además tiene grandes fragilidades estructurales de las que venimos informando. A esta debilidad estructural se suman las catástrofes medioambientales para las que  el país no está preparado para afrontar y que hacen que los objetivos sean muy complicados de obtener. Por eso poder llevar agua potable a la población ayudaría mucho y es por esto que se convierte en objetivo prioritario de la Asociación LWR. Con ello se podrían evitar muchas de las enfermedades que afectan a la población y que, no sólo sería de vital importancia para la vida cotidiana, sino en casos como en ésta catástrofe medioambiental, sería de gran ayuda para mantener una higiene necesaria para cualquier intervención humanitaria.

Fuentes: infobae, HUFFSPOT, El Progreso, digitaltrendsES, Unicef.

Foto: ACNUR

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