UNA ASOMBROSA RIQUEZA CULTURAL Y HUMANA

mujer dinka

Sudán del Sur es un conglomerado de tribus, cultura y tradiciones que les han permitido sobrevivir durante milenios. Las dificultades que afrontan hoy ponen a prueba todos sus sistemas y estrategias de supervivencia.

Aunque aún no existe un censo a nivel nacional que pueda arrojar un recuento oficial de la población, se estima que en Sudán del Sur viven entre 8 a 10 millones de personas. Lo del censo es una de las condiciones previas para la celebración de las elecciones presidenciales, que se ya se han visto postergadas en varias ocasiones. Ahora la fecha en el horizonte para los tan anunciados y esperados comicios es diciembre de 2024.

¿Pero de quienes hablamos? La gente de Sudán del Sur se agrupa en términos generales en tres grupos étnicos: tribus nilo-sudánicas, tribus nilo hamitas y bantú. 
El sudanés central y oriental son un subconjunto de las lenguas nilo-saharianas que constituyen la principal familia lingüística en Sudán del Sur. El ubangui se asocia principalmente con el pueblo bantú, que es la segunda familia lingüística más importante de Sudán del Sur. 


Existen dos regiones marcadas como consecuencia de la división hecha por la administración anglo egipcia, en los tiempos en que ocuparon e intentaron controlar sin éxito un territorio tan vasto y variado.

En el norte se impuso el idioma árabe y predomina la religión musulmana, mientras que en el sur se favoreció el uso del inglés. En la región sur se mantuvo el cristianismo gracias a los pastores y sacerdotes que se quedaron allí, conviviendo con creencias animistas.

Hay 64 grupos étnicos y 200 grupos tribales.  Muchos comparten una cultura común, están muy vinculados, aunque con lenguajes propios.

Los nuer y los dinka son los dos grupos étnicos más grandes. Históricamente han habitado principalmente el Alto Nilo y Bahr al-Ghazal. Ambos grupos tradicionalmente se movían a través de las áreas del otro para dar de beber al ganado durante las migraciones hacia y desde las áreas pantanosas. Aunque un grupo asaltaba ocasionalmente el ganado del otro grupo, los nuer y los dinka evitaron un conflicto a gran escala en la zona fronteriza hasta que se reanudó la guerra civil en 1983. 

A lo largo de la historia, los dinka y los nuer han desarrollado estrategias para utilizar los recursos de los otros y así sobrevivir. El comercio de ganado, de cereales y marfil; y los matrimonios mixtos y redes de parentesco ampliadas han sido estrategias de supervivencia en un medio muy difícil. 

Los nuer

Los nuer ocupan un vasto territorio de sabana que se extiende desde la frontera con Etiopía hasta el oeste del río Nilo. Las actividades económicas nuer son las mismas que las dinka. El matrimonio se reconoce mediante el intercambio de dote en forma de ganado entre los parientes del novio y la familia de la novia. El estándar es de cuarenta cabezas de ganado para la familia de la novia.
mujer nuer
Mujer nuer (Foto: Médicos Sin Fronteras)

Los dinka

Son pastores transhumantes, que mueven sus rebaños a zonas de rivera en la estación seca, para regresar a sus asentamientos permanentes en la sabana durante la estación de lluvias. En esa temporada aprovechan para cultivar principalmente mijo.

Hombre dinka (Foto: The Guardian)

El liderazgo espiritual es muy importante para ellos y la presencia de Dios y de sus espíritus ancestrales se percibe como algo natural en su día a día.

El ganado juega un papel principal en sus vidas y en los tejidos sociales Dinka. El estatus social de la persona está determinado por la cantidad de ganado que se posee. Este ganado es un componente esencial de la dote y los niños a menudo reciben nombres de sus antepasados ​​seguidos de nombres que hacen relación a características del ganado, como el color.

El caso del pueblo dinka ofrece una ventana al proceso de disolución de la sociedad en el sur de Sudán. La red de apoyo familiar y las normas y reglas sociales, que habían protegido a los dinka durante las crisis pasadas, comenzaron a desmoronarse bajo la tensión de la guerra. Su economía, basada en la ganadería, la agricultura, el comercio y la pesca, se ha visto debilitada por las frecuentes incursiones de los nuer.

La muerte y desaparición de un gran número de hombres dinka ha resultado en una mayor inseguridad para las mujeres y una relajación de las redes sociales en una sociedad que otorga gran importancia al apellido y al linaje.

El concepto de “matrimonios fantasma” era utilizado por los dinka para asegurar la supervivencia de una línea familiar. Si el esposo se ausentaba por mucho tiempo, se formaba un nuevo matrimonio temporal o «fantasma», a menudo dentro de la familia.

Este sistema se ya no es tan eficaz en la protección de las mujeres y las familias, porque los nuevos padres no logran los recursos para mantenerlos.

La afluencia de agencias de ayuda internacional en Sudán del Sur llevó a los dinka a inflar las cifras de población o fingir estar necesitados, una condición normalmente estigmatizada en su sociedad tradicional. Como resultado, los dinkas se volvieron cada vez más dependientes de la ayuda externa y sus redes tradicionales de supervivencia comenzaron a erosionarse.

Los luo

Los hablantes de luo son agricultores y pastores que suelen tener pequeños rebaños de vacas y rebaños más grandes de ovejas y cabras. Algunas comunidades explotan con éxito los recursos de los ríos en los que viven y la caza también se practica ampliamente, especialmente entre los shilluk y los aynuak. Las mujeres proporcionan la mayor parte del trabajo menos intensivo en el campo.

Los azande

Los Azande son principalmente agricultores y a menudo, crían animales domésticos como cabras y gallinas. La agricultura sigue siendo en gran parte trabajo de las mujeres, mientras que los hombres construyen y mantienen casas y realizan otras tareas y oficios. Hacen excelentes canastas tejidas con cortezas y hojas de palma y diferentes tipos de mesas, sillas, arcos, flechas y sombreros. Cada reino estaba dividido en provincias que eran administradas principalmente por los hijos menores del rey.

Fotografía de un hombre azande tomada por Evans-Pritchard.

(Tomada de Nota Antropológica.com)

Esta es sólo una pequeña entrada a la riqueza y variedad cultural y humana que podemos encontrar en Sudán del Sur. Sus estrategias de supervivencia, su relación con tribus vecinas y su entorno, su búsqueda y relación con lo divino constituyen una fuente recurrente de asombro y aprendizaje sobre lo que somos.

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