Sudán del sur: fe, valentía y urgencia de agua potable

Padre Antonio La Braca. Una vida entregada a África

“Soy un viejo sacerdote comboniano. Tengo 86 años y he pasado más de 50 de ellos en África, 40 en Sudán del Sur.” Así empieza el testimonio de un misionero que ha hecho de su vida una entrega total a los demás.

Desde Uganda hasta Sudán del Sur, su labor ha estado siempre marcada por dos pilares: la fe profunda y la promoción humana. Como él mismo dice, su misión ha sido ayudar a las comunidades a madurar en la fe —una fe viva, cercana, transformadora— y también en el amor: enseñarles a organizarse, sostenerse y crecer como comunidades libres y autosuficientes.

El poder de la fe en medio del conflicto

Su historia está llena de desafíos. Uno de los momentos más impactantes fue cuando intentó predicar a un grupo de guerreros que lo rechazaron duramente. Uno de ellos, mostrando los tatuajes que representaban a los enemigos muertos en combate, lo desafió: “¿Tú vienes a decirnos que alguien resucitó de entre los muertos?”.

Con serenidad y valentía, el misionero le respondió: “Hermano, admiro tu fuerza y tu inteligencia. Pero si lo que te digo es verdad, Jesús también puede tener algo que decirte a ti”. Tras un largo silencio, los ancianos, las personas más respetadas del grupo, le dieron permiso para volver y enseñar. Ese día, el Evangelio rompió una muralla de violencia.

Sobrevivir entre balas y esperanza

Sudán del Sur es un país marcado por la guerra. En varias ocasiones, este sacerdote se ha visto en medio de tiroteos, persecuciones y ataques. En una de ellas, fue alcanzado por una bala que estuvo a punto de perforarle el pulmón. En otra, una granada lanzada al grupo de personas entre las que se encontraba, no llegó a explotar al caer en el agua. Milagros en medio del caos.

Pero de todos esos recuerdos, hay uno que guarda con especial cariño: el de una niña llamada Ñandoán, que durante un ataque corría a su lado, con su hermanito en brazos, diciéndole: “Padre, corre… pero no te asustes”. Cuando le preguntó, tiempo después, por qué no tenía miedo, ella simplemente le respondió: “Porque tú estabas ahí, padre”.

La verdadera emergencia: el agua

A pesar de todo, hay algo que este sacerdote considera aún urgente: la falta de agua potable.

“Durante años viví entre los pantanos del Nilo, pero beber agua limpia fue siempre un problema”, cuenta. Muchas veces tuvo que beber agua estancada, remover la suciedad con las manos y confiar en que no lo matara. Lo vio con sus propios ojos: niños y adultos muriendo por consumir agua contaminada.

Gracias a su perseverancia y la ayuda de organizaciones como UNICEF, logró perforar pozos en algunas zonas. Pero aún son demasiadas las comunidades que beben lo que encuentran, porque no hay nada más.

Construir pozos es construir futuro

Desde Lion World Resources, nos unimos a este grito silencioso pero urgente. Cada pozo de agua que construimos en Sudán del Sur ayuda a salvar vidas, previene enfermedades y devuelve la esperanza a comunidades enteras.

No se trata solo de llevar agua: se trata de llevar dignidad. Se trata de permitir que los niños vayan a la escuela en vez de caminar kilómetros buscando agua. Se trata de que las madres puedan dar de beber a sus hijos y protegerlos de la enfermedad.

Este sacerdote, a sus 86 años, sigue luchando. Nosotros también. Pero necesitamos tu ayuda.

? Con tu donativo podemos construir más pozos y llevar agua potable a las comunidades más necesitadas de Sudán del Sur.

? Dona hoy. Porque el agua no debería ser un privilegio.

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Con tu donación ayudarás a que las familias y niños de Rumbek en Sudán del Sur tengan agua potable, mediante la perforación de pozos de agua.

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